Sólo han habido dos canciones que en directo, en el momento de escucharlas en Eurovision, me han emocionado hasta el punto de dejar caer un par de lagrimitas. La canción de Pastora Soler en 2012 fue una y no me siento culpable. La otra fue y siempre será Molitva (Serbia, 2007)
(Source: eurovision-confessions)



